El Delta del Okavango, la maravilla de Botsuana

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Imagen aérea del Delta del Okavango
De experitour.com

En la región de Botsuana, con capital en Maun y a 942 metros de altitud, se encuentra el Delta del Okavango, una de las maravillas del mundo, icono de África y patrimonio de Botsuana. Es uno de los casos más raros que se conocen, pues este delta no desemboca en el mar. Y es que no se trata de un verdadero delta fluvial, sino de un abanico aluvial que se produce donde el río desagua en una llanura prácticamente llena de tierra con un clima mucho más seco que en sus cabeceras.

El Delta del Okavango de Botsuana cubre una superficie de entre 15.000 y 20.000 kilómetros cuadrados durante las crecidas. El río, de sinuoso recorrido de más de 1.000 kilómetros entre Angola, Namibia y Botsuana, atraviesa la Franja de Caprivi hasta morir en el desierto del Kalahari. También, llega a topar con las salinas de Makgadikgadi para terminar formando uno de los ecosistemas más asombrosos del planeta. Su apariencia cambia según la estación del año y la climatología. Nunca luce igual y logra mantenerse intacto pese a la presión exterior. Además, a su pase crea tres ecosistemas: un saliente, el delta mismo y la sabana.

Especies varias en el Delta del Okavango

El río, geográficamente, crea una extensa llanura anegada al serpentear entre dos fallas geológicas y acabar desbordándose. Se pueden admirar cebras, elefantes, hipopótamos, cocodrilos, kudús, cientos de aves, mientras los cantos de los pájaros, las huellas de animales y excrementos de mamíferos y su olor orientan a los más feroces depredadores.

El Delta del Okavango de Botsuana resulta un destino turístico de enrome interés y, realizar su safari, una de las experiencias más satisfactorias en un rincón inédito del continente africano. Una belleza, sin duda, que no parece de este mundo. El turismo es la segunda fuente de ingresos del país dado el alto precio que debe desembolsar por admirar dicho prodigio de la naturaleza. La primera fuente no deja de ser sus valisos diamantes. El aprecio de los batswana por sus riquezas naturales juega un papel relevante y, también, por su capacidad de diálogo.

Botsuana, origen del hombre

En la misma localidad donde luce la maravilla del Delta del Okavango nació el primer ser humano de toda la historia. Hace escasos meses y de la mano de la revista Nature, un equipo de investigadores del Instituto Garvan de Investigaciones Médicas de Sidney aseguró haber localizado al primer ejemplar de humano moderno en el sur de África. Los científicos lo establecieron concretamente en el norte de Botsuana y cifraron el origen del mismo hace 200.000 años.

El grupo de investigadores, liderado por la genetista Vanessa Hayes, determinó a través del ADN que el homo sapiens procede de la parte austral del continente africano. El dilema es que se creía todo lo contrario. Entre la comunidad científica se pensaba que el hombre moderno provenía de África Oriental, de Etiopía, desde donde habría migrado hace 190.000 años. Se trataba de una versión puesta en tela de juicio cuando en Marruecos se encontraron fósiles del linaje del hombre que databan de hace 300.000 años.

El estudio estaba basado en la genética, la geología y el análisis climático, entre otros aspectos. Además, afirmó que «aunque algunos restos fósiles sugieren que el origen del género humano se encuentra en el este de África». Todo ello porque «el sur del continente alberga poblaciones contemporáneas que representan la primera rama del árbol filogenético humano». Y así es como Botsuana, núcleo de creación de la humanidad y habiendo gestado un delta fascinante, ha logrado convertirse en un destino inigualable para los más valientes aventureros.

Fuentes: